lunes

No me llores, por favor.

Según mi amiga estábamos a unos 10 minutos de la estación de autobuses así que cojeando y llorando seguí adelante.
Lo único que quería era parar a un taxi y decirle que me llevara al hospital más cercano. Pero, por desgracia para mí, no pasó ninguno.
Mis amigos intentaban consolarme y decían cosas como "tranquila que eso no es nada", claro, no es nada para ti cabrón insensible pero a mí me duele el pie! Al menos eso es lo que pensé pero lo único que hacía era llorar.
Mi madré me llamó y yo al escuchar la voz de mi querida madre e imaginarme en su regazo calentita y sin ningún dolor me derrumbé y comencé a llorar más fuerte. No era capaz de decir nada coherente así que mi amiga, a la que seguía hasta el fin del mundo, cogió el teléfono y comenzó a darle el parte médico a mi madre.

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